Un año de aprendizaje, siembra y crecimiento
Cada año que pasa, FUNASCE confirma algo que ya intuíamos: la transformación de una comunidad no ocurre de un día para otro — se cultiva, paso a paso, en la constancia de quienes deciden acompañarla. Este ha sido un año de consolidar caminos ya andados y de abrir otros nuevos.
PAS: una red de líderes que no deja de crecer
El Programa de Preparación para la Acción Social siguió expandiéndose este año. En Otavalo, la comunidad de impulsores creció de 213 a 228 amigos organizados en 24 grupos, acompañados ahora por 15 tutores y 16 colaboradores — varios de ellos formándose para asumir, a su vez, el rol de tutores en sus propias comunidades. El programa también dejó atrás su enfoque exclusivamente local: dio sus primeros pasos en dos nuevas ciudades, Manta y Guayaquil, sembrando ahí las semillas de lo que serán nuevas unidades PAS. Y no fue solo teoría: 10 proyectos productivos nacieron directamente del programa, encabezados por los propios impulsores junto a sus comunidades.
'ILM: acompañar a los jóvenes hasta la meta
El proyecto 'ILM, que impulsa a jóvenes bahá'ís a continuar sus estudios superiores sin dejar de lado su compromiso comunitario, vivió un año de expansión y maduración. Después de consolidarse en Nina Llakta, dio el salto a una nueva agrupación: Manta, donde ya se conformó un equipo consultivo local. En total, más de 60 jóvenes recibieron acompañamiento a lo largo del año, y varios de ellos comenzaron o continuaron estudios post-bachillerato con apoyo del proyecto — algunos incluso recibiendo becas parciales para hacerlo posible.
Esmeraldas Tierra Viva: sembrando las primeras raíces
Este año nació un tercer proyecto bajo el amparo de FUNASCE: Esmeraldas Tierra Viva, una iniciativa de agricultura regenerativa en el sector Izzát. En su primer año, el proyecto avanzó con fuerza en lo estructural — se adecuó cerca de una hectárea de terreno, se construyó un vivero con plántulas listas para sembrar, y se levantó un criadero con 15 pollos en crecimiento. El primer taller está programado para mayo, marcando el inicio de la etapa que la comunidad espera con más entusiasmo: aprender juntos, con las manos en la tierra.
Una fundación que también crece
Detrás de estos tres proyectos, FUNASCE siguió fortaleciendo sus propios cimientos: se afinaron los procesos administrativos y financieros, se dio continuidad a la presencia pública de la fundación, y se sentaron las bases para nuevas alianzas y fuentes de financiamiento — un paso necesario para que cada proyecto pueda sostenerse y crecer con solidez en los años que vienen.
Todo esto confirma una misma convicción: que el desarrollo verdadero nace de las propias comunidades, y que el rol de FUNASCE es acompañar ese camino — con paciencia, aprendizaje constante, y la certeza de que cada paso, por pequeño que parezca, suma a una transformación mayor.