Diana es una joven de origen étnico, rural y con padres sin educación formal. Al terminar su bachillerato, le ofrecieron dos cupos en universidades de otras provincias, pero, debido a la situación familiar, le resultaba imposible asumir los costos y no aceptó. Sin embargo, el deseo de estudiar “siempre ha estado ahí”, pero al mismo tiempo, se han ido presentando otras prioridades en cuanto al sostén y bienestar de su familia y, más adelante, de su nuevo hogar.
En un principio había considerado estudiar una carrera, pero el interés cambió debido a su experiencia de colaboración en programas sociales de vinculación con la comunidad. De igual manera, en un principio este deseo se nutría como parte de un discurso que se le decía de ‘ser alguien en la vida’, pero actualmente ella menciona que su motivación es poder “educarse más y ser más eficiente”, ayudar a su hijo cuando él se lo pida, y porque el conocimiento y capacidades que se adquieren pueden ayudar a servir mejor a la sociedad y a su familia, “seguir educándose para dar lo mejor de uno”.
Con el apoyo del proyecto, consiguió un cupo en una universidad pública, pero las exigencias —no claras en un principio— hicieron que abandonara. Sin embargo, ella mencionó que su deseo era firme y que no había vuelta atrás. Al tener un apoyo familiar fuerte, estabilidad laboral, ha podido continuar su educación en una institución privada -recibiendo beca- a la par que continúa trabajando y creciendo su hogar.
Desde muy joven Paula tuvo que asumir responsabilidades en su hogar. Cuando terminó su bachillerato, quiso estudiar, pero su madre le dijo que no, así que se dedicó a trabajar y a atender a sus hermanos menores. En años recientes, su deseo de estudiar se renovó tras espacios de conversación y reflexión generados por su experiencia de servicio comunitario, y como un anhelo nutrido por su maternidad de dejar un legado de lo que es posible. En un principio, la desinformación y no saber dónde encontrar guía hicieron que fuera difícil concretarlo, mezclado con muchas limitaciones al tener una familia que mantener “...si uno estuviera soltera, diría: no importa, me dedico a estudiar, pero somos 4 barrigas.” (Entrevista Paula). Eventualmente, con el apoyo del proyecto, consiguió un cupo en una universidad pública con gran entusiasmo, pero se desanimó al saber de los gastos para uniforme, hojas para tareas y gastos semanales de movilización a un lugar lejano. Frente a esto, optó por realizar un curso certificado, que le permitía continuar su educación en una universidad y obtener un título de tercer nivel, con apoyo de beca.